Psicogenealogía · Herramientas

Genograma · Cómo dibujar tu árbol

Una guía práctica para mapear tu sistema familiar y empezar a ver lo que se repite.

Daniela Giraldo 8 min de lectura Genograma · Genosociograma · Práctica
Pergamino con árbol genealógico dibujado a mano sobre escritorio antiguo, con tintero de bronce, pluma y rosa vermilion — herramienta del genograma sistémico.
Genograma · El primer paso para ver el sistema Lo que el ojo no ve, el lápiz lo revela. Dibujar el árbol es, casi siempre, donde la sanación empieza.

Antes de hacer una constelación, antes de buscar a un terapeuta sistémico, antes incluso de leer más sobre el tema —hay un ejercicio sencillo que ya empieza a sanar: dibujar tu propio árbol familiar.

No el árbol bonito que se hace en navidad. Un árbol terapéutico. Un genograma, en el lenguaje de Monica McGoldrick. O un genosociograma, como lo llamó Anne Ancelin Schützenberger, que añadió a la herramienta clásica fechas, contextos históricos, traumas, secretos y exclusiones.

Este artículo es una guía práctica para que puedas hacer el tuyo en 30-60 minutos, sin terapeuta presente, con solo un papel grande y un buen rato de silencio.

Materiales que necesitas

  • Una hoja grande (mejor A3 o cartulina) o varias hojas A4 unidas con cinta.
  • Lápices de varios colores (negro, azul, rojo, verde —cada uno tendrá una función).
  • Una goma de borrar.
  • Tiempo: 1 hora ininterrumpida la primera vez. Lo irás completando con los días.
  • Una hora donde nadie te vaya a interrumpir.

Símbolos básicos del genograma

Estos son los símbolos universales que cualquier psicogenealogista lee igual:

  • Mujer: círculo. Hombre: cuadrado.
  • Persona fallecida: X dentro del círculo o cuadrado.
  • Tú: doble línea (círculo o cuadrado más grueso, o un pequeño "yo" dentro).
  • Matrimonio: línea horizontal entre los dos miembros.
  • Pareja sin matrimonio (unión libre): línea horizontal punteada.
  • Separación: dos rayas oblicuas cortando la línea horizontal.
  • Divorcio: dos rayas oblicuas + línea cortada en X.
  • Hijos: líneas verticales descendiendo de la línea horizontal de pareja, ordenados de izquierda (mayor) a derecha (menor).
  • Hijos adoptados: línea vertical punteada.
  • Aborto espontáneo: pequeño triángulo negro relleno.
  • Aborto voluntario: pequeño triángulo con cruz.
  • Mortinato: pequeño cuadrado o círculo con X.
  • Mellizos / gemelos: dos líneas que parten del mismo punto, formando una V.

Paso 1: empieza por ti — y por tres generaciones hacia atrás

Dibújate a ti en el centro inferior de la hoja. Si tienes pareja, dibuja a tu pareja a tu derecha (los hombres convencionalmente van a la izquierda, las mujeres a la derecha, pero tú puedes adaptar). Si tienen hijos, dibuja a tus hijos debajo, ordenados por edad de izquierda a derecha.

Sube ahora a tus padres. Tu madre y tu padre van conectados por una línea horizontal sobre tu cabeza. Importante: si alguno tuvo parejas anteriores antes de tu otro padre, dibuja también esas parejas, a la derecha (para tu padre) o a la izquierda (para tu madre) de la unión. Si hubo hijos en esas relaciones, también dibújalos.

Sube a tus abuelos. Cuatro abuelos: dos por línea materna, dos por línea paterna. Y, si puedes, sube hasta los bisabuelos (ocho personas). Más arriba si la información alcanza.

Paso 2: hermanos y línea horizontal

Junto a ti, dibuja a tus hermanos —vivos y fallecidos. No olvides los abortos espontáneos de tu madre antes o entre tus hermanos. Esos también pertenecen al sistema. Si tu madre te dijo alguna vez "antes de ti perdí uno", o "entre tu hermana y tú hubo un embarazo que no llegó", marca ese embarazo perdido en su lugar de orden de nacimiento.

Repite con los hermanos de tus padres y los hermanos de tus abuelos. La regla: no omitas a nadie. Incluso al tío del que la familia "no habla". Incluso a la tía que se fue de casa. Incluso al hermano que murió siendo bebé y nadie quiere recordar.

Paso 3: añade fechas (esto es donde aparece la magia)

En cada miembro, escribe debajo:

  • Año de nacimiento.
  • Año de fallecimiento (si aplica) y edad al morir.
  • Año de matrimonio o unión.
  • Año de separaciones.
  • Edades clave de la persona en eventos importantes (cuando enfermó gravemente, cuando perdió un hijo, cuando emigró, cuando quebró).

Aquí es donde el árbol empieza a hablar. Mira los patrones de edad. ¿Tu madre enfermó a los 38? ¿Tú estás teniendo síntomas a los 38? ¿Tu abuela perdió un hijo a los 32 y tu tía también perdió uno a los 32? ¿Tu padre quebró económicamente a los 47 y tú estás temiendo lo mismo a los 47?

Schützenberger lo decía: "las fechas no mienten". El cuerpo, sin saberlo, recuerda las edades de los grandes traumas familiares.

Paso 4: marca con colores los grandes eventos

Aquí cambias de lápiz. Usa colores para marcar:

  • Rojo: muertes traumáticas, accidentes graves, suicidios, asesinatos, abortos.
  • Azul: grandes pérdidas económicas, quiebras, pobreza extrema, exilios.
  • Verde: migraciones, cambios de país, idiomas perdidos, raíces cortadas.
  • Amarillo o naranja: grandes amores no realizados, parejas anteriores importantes, hijos no reconocidos.
  • Negro: secretos —cosas de las que en la familia nunca se habla pero todos saben.

Cuando termines, mira la hoja con un poco de distancia. Vas a ver, sin que nadie te lo diga, dónde están los nudos del sistema.

Paso 5: las preguntas que abren el árbol

Si vives con tu madre, tu padre, tus tíos, tus abuelos —pregúntales. No para escarbar dolor: para reconocer. Las preguntas más útiles:

  • "¿Hubo algún embarazo que mi mamá perdiera antes o entre nosotros, los hijos?"
  • "¿Mi papá tuvo alguna pareja importante antes que mi mamá?"
  • "¿Cómo murió la abuela exactamente? ¿De qué edad?"
  • "¿Hay algún miembro de la familia del que nunca hablamos? ¿Por qué?"
  • "¿La familia perdió alguna vez todo —dinero, tierra, casa— de golpe?"
  • "¿Hubo guerras, exilios, persecuciones que nuestra generación o las anteriores vivieran?"
  • "¿Conocemos los nombres y las fechas de nuestros bisabuelos? ¿Por qué no?"

Lo que vas a sentir mientras lo haces

La gente que dibuja por primera vez su genograma describe sensaciones específicas:

  • Cansancio extraño. Como si el cuerpo se hubiera puesto a procesar algo grande.
  • Llanto sin causa identificable. Especialmente al dibujar a un excluido o un aborto que nadie había nombrado.
  • Reconocimiento. "Ah, entonces no era yo solo —hay una historia detrás de mi historia".
  • Calma. Una rara calma de fondo, como si algo del sistema empezara, ya, a colocarse en su sitio.

Qué hacer cuando lo veas terminado

El genograma no es un fin en sí mismo. Es el mapa. Una vez tienes el mapa, el siguiente paso es decidir qué nudo quieres trabajar primero, y con qué herramienta:

  • Si hay un excluido: una constelación de inclusión.
  • Si hay repetición de fecha o edad: trabajo sobre el síndrome del aniversario.
  • Si hay una herida materna o paterna evidente: movimientos sistémicos de reconciliación.
  • Si hay un secreto pesado: trabajo respetuoso con la cripta y el fantasma.

Y si no encuentras el camino solo —que es lo normal y no es ningún fracaso— el genograma se vuelve la herramienta perfecta para llegar a una primera sesión con un consteladora. Llevas tu mapa, lo miramos juntos, y empieza el trabajo.

Pero el primer paso —ese que casi nadie da y que ya es enorme— es atreverse a poner sobre el papel todo lo que la familia, durante generaciones, evitó mirar. Tomar el lápiz. Dibujar el primer círculo. Ese eres tú. Y a partir de ahí, con respeto y con paciencia, ir desplegando el sistema entero hasta verlo, por primera vez, completo.

Da el siguiente paso

¿Quieres trabajar tu genograma con guía?

Si dibujaste tu árbol y aparecieron nudos que no sabes cómo trabajar solo, una sesión es el siguiente paso natural. Llevas el mapa y trabajamos juntos los movimientos que pide.

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